Sobre Laura
Soy Psicóloga desde hace seis años. Profesionalmente he tenido la oportunidad de trabajar en el sector privado en el área de Recursos Humanos como analista de selección, labor en la cual realizaba búsquedas de perfiles profesionales, entrevistas y evaluación de candidatos, entre otras tareas. Actualmente, ejerzo en mi propia consulta de psicología en Ciudad Real.
Para mí es prioridad mantenerme a la vanguardia en torno a estudios relacionados con el comportamiento humano y técnicas de tratamiento, ofreciendo así una asesoría psicológica más eficaz y adaptada a cada persona.
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¿Qué hago con mi ira?

tratamiento psicológico de la ira

10 Abr ¿Qué hago con mi ira?

ira

La rabia o ira es una emoción, que como todas las demás generan en nuestro cuerpo reacciones que hace muchísimo tiempo nos ayudaban a protegernos y defendernos de los peligros como los depredadores.

Actualmente tenemos vidas menos riesgosas en cuanto a los depredadores, pero ésta emoción aparece en situaciones que interpretamos como riesgosa o cuando nos sentimos “atacados”; a algunas personas la ira, rabia y enfado les hace perder el control y generar discusiones o situaciones muy riesgosas o desagradables.

Algunas técnicas con que podemos manejar la ira pueden ser:

Contar hasta diez

Aunque parezca un tópico, contar hasta diez es suficiente para tomar conciencia del momento y de la emoción, para tranquilizarnos y para evitar ser impulsivos. Puede calmar nuestro temperamento y nos obliga a pensar antes de hablar o hacer.

Tiempo fuera

Si aun así los diez segundos no han servido, y todavía sientes con gran intensidad la ira y el enfado, conviene tomarte un descanso de la persona o de la situación causante. Tomarse cinco minutos o el tiempo que sea necesario permite planificar mejor cómo abarcar el asunto y pensar bien las cosas antes de decir nada de lo que luego puedas arrepentirte.

Hacer ejercicio

El ejercicio físico ayuda a calmar nuestras emociones y a canalizarlas mejor, porque ayuda a sacar la adrenalina de la ira y a despejar la mente. Prueba a salir a caminar, correr, nadar, subir escaleras, bailar…

Practicar la relajación

Practicar ejercicios de respiración profunda, visualizar una escena relajante o repetir una palabra o frase para calmarnos, como “tranquilo”. También te puede servir escuchar música relajante.

Suspirar

Prueba a suspirar de 8 a 12 veces en el momento en el que la ira aparezca. Mentalmente, debes imaginar que cada vez que exhalas el aire, se va un poco de ira con él, y cada vez que inspiras, entra un poco de calma.

Expresar el motivo de nuestro enfado

Expresa tu frustración calmadamente, evitando la confrontación y dialogando. No por gritar más fuerte vamos a convencer a nadie de que tenemos razón.

Se encuentran más soluciones y es más eficaz si se identifican los problemas, si nos explicamos, damos una argumentación honesta y pensada. Es importante hablar en primera persona al describir el problema, esto ayuda a evitar criticar o culpar a otra persona, cosa que podría aumentar la tensión.

Cuando las personas se sienten acusadas o criticadas se pueden poner automáticamente a la defensiva. Podemos decir, por ejemplo: “Me siento mal porque he tenido mucho trabajo esta semana” en vez de “Deberías haberme ayudado” o “Eres un vago y no ayudas nada”.

Buscar soluciones

En lugar de centrarnos en el problema o el motivo que nos hizo estallar, trabajar conjuntamente con la persona que nos enfureció para resolver el asunto en cuestión.

Esto implica que también se debe estar dispuesto a escuchar la versión de la otra persona e intentarla comprender, que no quiere decir compartir, el argumento del otro, ya que sino no se puede llegar a acuerdos o soluciones.

Pensar positivamente

Intentar cambiar el pensamiento negativo que antecede a la ira, por pensamientos positivos o alternativos. Intentando argumentar y buscar alternativas más adaptativas. Esto se puede realizar durante el tiempo fuera o con posterioridad a los acontecimientos.

Esto es sólo un ejemplo de algunas de las técnicas más efectivas. Te animo a probar y a que encuentres con cuál te sientes mejor y cuál te sirve más, no todas tienen por qué serte útiles. E incluso, puedes probar a encontrar una propia que te sirva también.

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